Revisar cada noche el horóspoco que Yolanda Sultana -astróloga y mentalista según su cuenta de Twitter- publica a través de la red social del pajarito azul se ha vuelto una costumbre. Nunca me ha gustado la astrología, pero siempre acudo a ella cuando me siento falto de confianza, carente de seguridad y con temor. Acudo a sus posteos cuando la mente me domina y yo no soy capaz de controlarla. Cobrando vida propia y nublando mi juicio.
Últimamente me siento así. Decaído, agotado, exhausto. Es una mezcla de emociones que logran superar mi pequeña resistencia y apoderarse de mis pensamientos.
Cuando la confianza es escasa nada resulta como esperas. La inseguridad te nubla y no te permite desenvolverte de la mejor manera. Afecta tu desempeño y te limita -mental y físicamente-.
Es difícil entrenar una mente fuerte, impenetrable para esos sentimientos de inseguridad que desean apoderarse de ti.
¡Es difícil! Más aún cuando no confías en ti, en tus capacidades y te preocupas más de observar los logros ajenos y despreciarte. Te nubla. Te hace mal. Genera envidia y odio. Malos sentimientos innecesarios, pero que tu cerebro es capaz de generar ante esa salvaje sensación de miedo y de debilidad.
¿Por qué me preocupo? No lo sé. Será porque quiero alcanzar supuestas metas que parecen importantes, pero que no te aseguran éxito ni felicidad. O será que aún falta camino para poder saborear el manjar de éxito y el desarrollo profesional. ¿El miedo se apoderó de mí? ¿La inseguridad me ganó?
Puede que sí. Siempre me he desvalorado. Debería aprender a apreciar más mis logros y a reconocer mis límites. Es importante reconocer los errores propios. Y no rendirse. Continuar.
Al final no importa el camino que debas cruzar, lo importante es que lo hagas de buena manera y no te juzgues por no haber podido atravesar el más simple cuando no tenías la capacidad suficiente para hacerlo. Quizás hay que sufrir un poco para ser mejor y valorar más las cosas.
Pero lo fundamental es ser humilde y seguir aprendiendo.
Últimamente me siento así. Decaído, agotado, exhausto. Es una mezcla de emociones que logran superar mi pequeña resistencia y apoderarse de mis pensamientos.
Cuando la confianza es escasa nada resulta como esperas. La inseguridad te nubla y no te permite desenvolverte de la mejor manera. Afecta tu desempeño y te limita -mental y físicamente-.
Es difícil entrenar una mente fuerte, impenetrable para esos sentimientos de inseguridad que desean apoderarse de ti.
¡Es difícil! Más aún cuando no confías en ti, en tus capacidades y te preocupas más de observar los logros ajenos y despreciarte. Te nubla. Te hace mal. Genera envidia y odio. Malos sentimientos innecesarios, pero que tu cerebro es capaz de generar ante esa salvaje sensación de miedo y de debilidad.
¿Por qué me preocupo? No lo sé. Será porque quiero alcanzar supuestas metas que parecen importantes, pero que no te aseguran éxito ni felicidad. O será que aún falta camino para poder saborear el manjar de éxito y el desarrollo profesional. ¿El miedo se apoderó de mí? ¿La inseguridad me ganó?
Puede que sí. Siempre me he desvalorado. Debería aprender a apreciar más mis logros y a reconocer mis límites. Es importante reconocer los errores propios. Y no rendirse. Continuar.
Al final no importa el camino que debas cruzar, lo importante es que lo hagas de buena manera y no te juzgues por no haber podido atravesar el más simple cuando no tenías la capacidad suficiente para hacerlo. Quizás hay que sufrir un poco para ser mejor y valorar más las cosas.
Pero lo fundamental es ser humilde y seguir aprendiendo.
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