jueves, 2 de octubre de 2014

La búsqueda de la felicidad

Amo caminar rápido. Me hace sentir externo frente a la sociedad, ante la gente que repite una rutina todos los días. Me siento ajeno de risas, llantos, gritos, insultos, ruidos, olores, sabores, texturas, en fin, tanta cosa que me rodea.

Camino sin rumbo, quizás tratando de escapar de un mundo al cual no considero como mío. Tratando de engañar al tiempo, de moverme libremente sin que mi presencia sea detectada, pero consigo lo contrario. La gente me observa, como si supieran que no pertenezco a ellos. Yo confronto sus miradas, tratando de buscar algo que no sé que es. Tratando de entender tantas cosas que no poseen explicación para mí.

Busco lugares vacíos para poder contemplar el paisaje y convivir en paz con mis pensamientos. Intento romper esas cadenas invisibles que me atan a este mundo. Intento dirimir si realmente mi deseo es dejar este lugar, si realmente quiero que mi alma se libere y vuele al infinito, a ese espacio que tanto admiro y que deseo conocer.

Mis pensamientos giran en mi mente, una y otra vez. Las ideas se aglutinan y me confunden, por lo cual comienzo a eliminar a aquellas que creo que no me sirven. Todo sea por lograr una postura frente a mi ser.

El sonido que produce el viento en los árboles me tranquiliza. Observo aquel espectáculo como si fuera el show más maravilloso del mundo. Río. Mi vista una vez más vuelve al frente, pero sin observar.

Camino entre la gente, como uno más. Tratando de comprender las ramificaciones existentes. De la nada alguien me mira y sonríe. Yo hago lo mismo. No sé quién es y nunca me enteraré. Pero su sonrisa queda, al igual que la mía.

Mi problema es que me carga la monotonía. Quizás por eso soy tan antisocial. No es que la gente me caiga mal, para nada. Pero siempre busco la forma de ser diferente, de tratar de ofrecerle algo distinto al mundo. Como no lo logro me aíslo, buscando la forma de sobresalir, pero no de destacar. De ser alguien con un estilo propio y no una mera copia de otros. Eso busco y por eso deseo liberarme.

Miro las estrellas porque son todas distintas, miro el espacio porque sólo hay soledad. Observo la galaxia, maravillosa, mágica, distinta. He ahí la llave de mi destino, es en este punto que el mundo tiene sentido para mí.

Espero encontrar mi propio ser para poder mostrarlo al mundo. Para sentirme libre dentro de esta cárcel llamada sociedad. Para mirarme al espejo y darme cuenta que mi interior es feliz, distinto e inexpugnable.

No es tarea fácil.  

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